La farsa de la No-violencia: IV- Objetivo, Rusia. - Cultura Socialista

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martes, 3 de noviembre de 2015

La farsa de la No-violencia: IV- Objetivo, Rusia.

La farsa de la No-violencia.

                       De las revoluciones de colores al renacer del fascismo.                      

Jeison Rondón.


IV- Objetivo, Rusia.
Casi todas estas revoluciones se dan en el marco de la Europa oriental (excepto la revolución del cedro en Líbano, de 2005, de la que nos referiremos en otra ocasión). En países muy bien definidos, de cultura mayoritaria, o muy fuertemente eslava, que habían pertenecido al antiguo campo socialista y que manteniéndose con cierto vaivén de posturas, marchaban inexorables en la órbita política de Rusia.
En esos momentos de inicios del siglo, poco se podía percibir de la venidera ofensiva occidental en contra de Rusia, la guerra fría era un recuerdo del pasado lejano y los atentados del 11 de septiembre de 2001 anunciaban la “guerra contra el terror”. Mientras el mundo observaba al aparato militar-industrial de EE.UU. aplastar a dos empobrecidos  países como Afganistán e Irak, pocos analistas prestaban atención a lo que acontecía en forma de “revoluciones pacíficas” en el este europeo.

La administración Bush anuncia desde el Departamento de Estado el proyecto del “Nuevo Gran Medio Oriente” un redibujo de las fronteras del mundo árabe y musulmán en beneficio de Washington. Pero la primera encargada de ejecutar dicho plan parecía no ser el cuadro más idóneo, la secretaria de estado Condoleezza Rice, que si bien surgió del mundo de las grandes compañías petroleras, había sido formada de manera integral, incluido conocimientos del idioma ruso, para actuar en la lucha contra la antigua Unión Soviética. Para muchos un anacronismo patente.

Sin embargo EE.UU. estaba al tanto de los siguientes cambios en Moscú con el ascenso en 1999 de Vladimir Putin, ex agente de la KGB, a la presidencia de Rusia. El nuevo gobierno pretende desde un primer instante dejar el inmovilismo internacional de la era Yeltsin a favor de redimensionar al país como potencia mundial. Norteamérica necesitada de mercados y materias primas, no puede ver tal intención con buenos ojos. Se plantea intervenir en contra de Rusia, ¿pero cómo?

Sin duda, para debilitar a Rusia y doblegar su postura es necesario dominar a sus vecinos para crear un cerco político y económico, pues la nueva Rusia capitalista esta tan necesitada de mercados como cualquiera de sus contrapartes occidentales; el aislamiento es pues, la clave para derrotar al gigante eslavo. Pero una intervención clásica en dichos países de las ex URSS causaría la inmediata actuación  militar rusa, como fue el caso de la guerra civil en Georgia de 1990 a 1993. Era necesario otro método, y Gene Sharp y la red de fundaciones y organismos no gubernamentales de Estados Unidos tenían la solución, no en balde la receta de la no violencia ya había sido utilizada contra el moribundo Pacto de Varsovia.

El primer objetivo, la Serbia de Milósevic, parecía un objeto de pruebas idóneo, un gobierno pro-ruso lo suficientemente alejado de Rusia y con una pésima reputación fabricada por los medios de información al servicio de la OTAN. Dos fueron los instrumentos elegidos, el LDK (Ejército de Liberación de Kosovo, vinculado posteriormente a Al Qaeda) de Ibrahim Rugova en la separatista Kosovo, quien por la guerra resulto inútil para Washington, y el Otpor de Popovic en la propia Serbia, este último daría el golpe decisivo en el corazón del país. Todo se dio con especial efectividad y derrocado el gobierno el proceso de “balcanización” de Yugoslavia pudo seguir hasta la total desaparición de la misma.

El rapidísimo éxito en Serbia dio pie a la implantación del método Sharp en otros países. Georgia y Ucrania se transforman rápidamente en aliados incondicionales de la OTAN, tomando posiciones llanamente hostiles hacia Rusia. Moscú siente la amenaza y moviliza a sus servicios de inteligencia en toda la ex URSS. Pero poco puede hacer ante la propagación de lo que el gobierno ruso llamó la “peste naranja”. Al caer el gobierno de Kirguistán el anillo de bases militares rusas en los países vecinos se ve seriamente perjudicado, pues Georgia inició su desmantelamiento al año de la revolución y se esperaba que cada país que se sume a la ola revolucionaria haga lo mismo. Es de acotar que las bases rusas son reemplazadas por instalaciones militares estadounidenses, creando un amenazador cerco militar alrededor de Rusia, complementado posteriormente por los sistemas mísilisticos en Polonia y República Checa.

En 2005 ya Putin mismo figuraba como la próxima víctima de las revoluciones teledirigidas, pero 2009 presenciaría el agotamiento de ese sistema de intervención. En Moldavia se suscita la llamada “revolución Twitter”, la primera revuelta convocada por las redes sociales con el fin de desconocer el triunfo del Partido Comunista Moldavo en las parlamentarias. Se intentó detener el ascenso de un gobierno pro-Moscú, pero la violencia desatada por los “pacíficos protestantes” que saquearon e incendiaron el parlamento Moldavo, junto a sus públicas pretensiones de anexar el país a la vecina Rumanía, fueron objeto de especial reseña por los nuevos medios informativos de Rusia. El gobierno no cayó en la trampa de la no violencia lo que desató la cara precisamente violenta del “pacifismo” pro yanqui.
Saqueo del parlamento de Moldavia durante la fallida "revolución Twitter".


Actividad de los "Nashis" en Rusia.
Para entonces surgen en Rusia los llamados “Nashis”, las juventudes antifascistas de Putin, que con pleno apoyo gubernamental se ganan a la joven generación rusa para la causa del Kremlin. El Otpor ruso, llamado Oborona (defensa) resulta totalmente ineficaz, dado su total semejanza con el movimiento Serbio y el de las otras revoluciones de color (el puño derecho en un círculo es usado como símbolo en todos los casos), siendo acusado de movimiento títere de occidente. Putin pule una receta propia con fuertes dosis de su nuevo nacionalismo ruso. Rusia una vez segura en su defensa pasará a la ofensiva en la próxima crisis ucraniana de 2013-2014.

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