La farsa de la No-violencia: I-Un origen planificadamente espontáneo. - Cultura Socialista

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miércoles, 28 de octubre de 2015

La farsa de la No-violencia: I-Un origen planificadamente espontáneo.

La farsa de la No-violencia.

                       De las revoluciones de colores al renacer del fascismo.                      

Jeison Rondón.

I- Un origen planificadamente espontáneo.

En Octubre del año 2000 el mundo observa el derrocamiento de Slobodan Milósevic en la entonces todavía denominada Yugoslavia, hoy Serbia, resto impotente de la antigua Yugoslavia socialista que es atacado militarmente por las fuerzas de la OTAN en 1999. Todos los acontecimientos se presentaron como fruto de una espontánea revuelta popular generalizada, encabezada por un fresco movimiento estudiantil centrado en la no violencia como estrategia de lucha.
Dicho movimiento tomó el nombre  serbio de Otpor (resistencia). Todos acontecimientos impensables ante la popularidad ganada por el mandatario tras resistir en solitario una embestida directa de las mayores fuerzas militares del planeta.

Compuesto por jóvenes estudiantes, Otpor centró sus esfuerzos en denunciar como autoritario al gobierno de Milósevic y mostrar los males, a causa de la corrupción y la guerra, que traía al día a día de los yugoslavos. Su táctica consistió en actos de desobediencia cada vez mayores que llamaban a la represión por parte de las autoridades,  represión a la cual se contestaba con masa juvenil en actitudes “no-violentas”, con llamados a las distintas instituciones del país, incluida la policía, a sumarse en su lucha por la libertad. Ante tal respuesta la actuación de los cuerpos de seguridad fue muy mal vista por la opinión pública, los detenidos en las manifestaciones se convirtieron en héroes  y Otpor obtenía cada vez más espacio y apoyo en la población.

 El 24 septiembre, al celebrarse las elecciones presidenciales, la oposición declaró unilateralmente su triunfó; Milósevic hizo lo propio y se dispuso a seguir en el poder. Se desataría toda una campaña, por parte de observadores electorales, nacionales y extranjeros, denunciando el robo de las elecciones. El efecto de la estrategia de Otpor se dejó sentir el 4 de octubre, cuando el Tribunal Constitucional anuló los comicios, lo que dio pie a la insubordinación nacional; el día 5  tras forcejeos con la policía, la oposición toma e incendia el edificio del parlamento en Belgrado, la capital. En ese ambiente de tensión, a las siete de la noche, la televisión presenta a Vojislav Kostunica, candidato de la oposición, anunciar la caída de Milósevic y su arribo a la presidencia. Así se completaba la jornada definida coloquialmente como la “revolución bulldozer” y el fin de 12 años de la era Milósevic, el cual fue llevado posteriormente al Tribunal Penal Internacional, moriría en 2006 en su celda de La Haya, Países Bajos, en circunstancias no aclaradas aún.

Tras estos acontecimientos la población anidaba la esperanza de mejoras sustanciales en su situación y en la del país, pero sin la presencia de Milósevic nada mantenía la unidad de lo poco que quedaba de Yugoslavia, la cual paso en 2003 a ser la Unión Estatal de Serbia y Montenegro, desapareciendo el gentilicio yugoslavo. Tras un gobierno que no terminó de consolidarse, las tensiones aumentaron  hasta que Montenegro, en 2006, decide disolver dicha unión. Luego la provincia serbia de  Kosovo opta por el mismo camino de separación en 2007. Esto no fue aceptado por Serbia, dado el carácter de Kosovo como territorio histórico e integrante de su identidad; pero la independencia se concreta por el apoyo de la OTAN al nuevo país. La disminuida Serbia, hasta el día de hoy desconoce la supuesta soberanía de Kosovo, actualmente sede de Camp Bondsteel, la mayor base militar estadounidense en el extranjero.
El desmembramiento de Yugoslavia-Serbia.


En medio de todo esto Otpor nunca demostró tener un programa político coherente, no se vislumbraba claramente los objetivos de la organización en la etapa post-Milósevic y con el tiempo su liderazgo se asimiló al espectro de partidos políticos tradicionales, obteniendo, eso sí, múltiples posiciones de gobierno, en las cuales estaría involucrado en muy sonados casos de corrupción, como la vinculación de Serdja Popovic, su fundador, en el irregular nombramiento del presidente del Banco Nacional de Serbia.

Sin embargo pronto salieron a la luz el papel decisivo de varias ONG y gobiernos extranjeros en la organización y preparación de Otpor. Los actores más destacados fueron; por las agencias gubernamentales de Washington , la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) que destinó cientos de miles de dólares a su financiamiento, y por las ONG el Instituto Albert Einstein dirigido por Gene Sharp, responsable de su asesoramiento. Estas y otras muchas instituciones crearon, desde 1998, toda una red de apoyo al grupo, que en dos años pasó de ser un minúsculo movimiento de la universidad de Belgrado a convertirse en la mayor fuerza opositora. En total se estima  en cerca de 3 millones de dólares el apoyo oficial del gobierno norteamericano a la oposición serbia en el periodo 1998-2000.

Todo esto, junto a la asombrosa evaporación, luego del cambio de gobierno, de tan multitudinario movimiento de masas, da a entender que el fenómeno Otpor no fue tan espontáneo cómo se planteó en un momento, sino más bien fue la cúspide de mucho planeamiento, planeamiento que va más allá de 1998. Pero no se habían terminado de aclarar los hechos en Belgrado cuando Otpor inicia a exportase a otros países, creándose la ola de llamadas “revoluciones de colores”  y el floreciente negocio del Instituto Albert Einstein y las agencias gubernamentales norteamericanas y europeas de fabricarlas a medida.


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