La farsa de la No-violencia.
De las revoluciones de colores al renacer del fascismo.
Jeison Rondón.
I- Un origen planificadamente espontáneo.
En Octubre del año 2000 el
mundo observa el derrocamiento de Slobodan Milósevic en la entonces todavía
denominada Yugoslavia, hoy Serbia, resto impotente de la antigua Yugoslavia
socialista que es atacado militarmente por las fuerzas de la OTAN en 1999.
Todos los acontecimientos se presentaron como fruto de una espontánea revuelta
popular generalizada, encabezada por un fresco movimiento estudiantil centrado
en la no violencia como estrategia de
lucha.
Dicho movimiento tomó el nombre
serbio de Otpor (resistencia). Todos acontecimientos impensables ante la
popularidad ganada por el mandatario tras resistir en solitario una embestida
directa de las mayores fuerzas militares del planeta.
Compuesto por jóvenes
estudiantes, Otpor centró sus esfuerzos en denunciar como autoritario al
gobierno de Milósevic y mostrar los males, a causa de la corrupción y la
guerra, que traía al día a día de los yugoslavos. Su táctica consistió en actos
de desobediencia cada vez mayores que llamaban a la represión por parte de las
autoridades, represión a la cual se contestaba
con masa juvenil en actitudes “no-violentas”,
con llamados a las distintas instituciones del país, incluida la policía, a
sumarse en su lucha por la libertad. Ante tal respuesta la actuación de los
cuerpos de seguridad fue muy mal vista por la opinión pública, los detenidos en
las manifestaciones se convirtieron en héroes
y Otpor obtenía cada vez más espacio y apoyo en la población.
El
24 septiembre, al celebrarse las elecciones presidenciales, la oposición
declaró unilateralmente su triunfó; Milósevic hizo lo propio y se dispuso a seguir
en el poder. Se desataría toda una campaña, por parte de observadores
electorales, nacionales y extranjeros, denunciando el robo de las elecciones.
El efecto de la estrategia de Otpor se dejó sentir el 4 de octubre, cuando el
Tribunal Constitucional anuló los comicios, lo que dio pie a la insubordinación
nacional; el día 5 tras forcejeos con la
policía, la oposición toma e incendia el edificio del parlamento en Belgrado,
la capital. En ese ambiente de tensión, a las siete de la noche, la televisión
presenta a Vojislav Kostunica, candidato de la oposición, anunciar la caída de
Milósevic y su arribo a la presidencia. Así se completaba la jornada definida
coloquialmente como la “revolución
bulldozer” y el fin de 12 años de la era Milósevic, el cual fue llevado
posteriormente al Tribunal Penal Internacional, moriría en 2006 en su celda de
La Haya, Países Bajos, en circunstancias no aclaradas aún.
Tras estos acontecimientos
la población anidaba la esperanza de mejoras sustanciales en su situación y en
la del país, pero sin la presencia de Milósevic nada mantenía la unidad de lo
poco que quedaba de Yugoslavia, la cual paso en 2003 a ser la Unión Estatal de Serbia y Montenegro, desapareciendo el
gentilicio yugoslavo. Tras un gobierno que no terminó de consolidarse,
las tensiones aumentaron hasta que
Montenegro, en 2006, decide disolver dicha unión. Luego la provincia serbia
de Kosovo opta por el mismo camino de
separación en 2007. Esto no fue aceptado por Serbia, dado el carácter de Kosovo
como territorio histórico e integrante de su identidad; pero la independencia
se concreta por el apoyo de la OTAN al nuevo país. La disminuida Serbia, hasta
el día de hoy desconoce la supuesta soberanía de Kosovo, actualmente sede de Camp Bondsteel, la mayor base militar estadounidense en
el extranjero.
![]() |
| El desmembramiento de Yugoslavia-Serbia. |
En medio de todo esto Otpor
nunca demostró tener un programa político coherente, no se vislumbraba
claramente los objetivos de la organización en la etapa post-Milósevic y con el
tiempo su liderazgo se asimiló al espectro de partidos políticos tradicionales,
obteniendo, eso sí, múltiples posiciones de gobierno, en las cuales estaría
involucrado en muy sonados casos de corrupción, como la vinculación de Serdja
Popovic, su fundador, en el irregular nombramiento del presidente del Banco
Nacional de Serbia.
Sin embargo pronto salieron
a la luz el papel decisivo de varias ONG y gobiernos extranjeros en la
organización y preparación de Otpor. Los actores más destacados fueron; por las
agencias gubernamentales de Washington , la Agencia de los Estados Unidos para
el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) que destinó
cientos de miles de dólares a su financiamiento, y por las ONG el Instituto Albert Einstein dirigido por
Gene Sharp, responsable de su asesoramiento. Estas y otras muchas instituciones
crearon, desde 1998, toda una red de apoyo al grupo, que en dos años pasó de
ser un minúsculo movimiento de la universidad de Belgrado a convertirse en la
mayor fuerza opositora. En total se estima
en cerca de 3 millones de dólares el apoyo oficial del gobierno
norteamericano a la oposición serbia en el periodo 1998-2000.
Todo esto, junto a la
asombrosa evaporación, luego del cambio de gobierno, de tan multitudinario
movimiento de masas, da a entender que el fenómeno Otpor no fue tan espontáneo
cómo se planteó en un momento, sino más bien fue la cúspide de mucho
planeamiento, planeamiento que va más allá de 1998. Pero no se habían terminado
de aclarar los hechos en Belgrado cuando Otpor inicia a exportase a otros países,
creándose la ola de llamadas “revoluciones
de colores” y el floreciente negocio
del Instituto Albert Einstein y las agencias
gubernamentales norteamericanas y europeas de fabricarlas a medida.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario