Corrupción - Cultura Socialista

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miércoles, 28 de octubre de 2015

Corrupción

De corruptos y corruptores.

Jeison Rondón.

 Articulo de Julio, 2014.


Tras el llamado del presidente Maduro a dar la guerra en contra del flagelo de la corrupción, este tema se torna punto de honor del actual duelo político con las fuerzas de la derecha. Es necesario develar la verdadera naturaleza de los hechos de corrupción y demostrar la falta total de moral de la derecha antipatria para señalar ese problema. 


Se debe resaltar la necesidad de direccionar políticamente la lucha anticorrupción, pues la misma no es un problema que  se resolverá con simples medidas administrativas y judiciales. Se trata, por el contrario, de la trama misma de las relaciones de poder, de la forma en que se realiza la toma de decisiones sociales fundamentales, de como, en ese panorama, se abre paso la democracia popular. Pero en algunos sectores la lucha anticorrupción se abordado de manera pasional, en la figura  de ataques mordaces y defensas a ultranza. Se repiten una y mil veces los nombres de los funcionarios acusados o sospechosos y la lista de sus presuntos delitos.  La política queda así reducida a la farándula, en la que las personalidades y famas del momento reemplazan a los temas centrales, los rumores al análisis  y el hecho sonado marca  el ritmo del debate.

Al centrarlo todo en las individualidades, el hecho mismo del robo y el peculado de bienes públicos se relativiza hasta el nivel de terminarse justificando. Se termina de esa forma presentando a la corrupción como un hecho natural, inevitable, eterno. Parece que el problema no es el hecho de la corrupción sino que el corrupto se dejo descubrir. Y es entonces que los revolucionarios y las revolucionarias debemos dejar sentada nuestra posición y mostrar con resolución la forma correcta de comprender la corrupción. Nada se hace discutiendo los casos aislados de la corrupción si no se devela la maraña que tejen los intereses de la burguesía en su defensa, y se señala a esta como al enemigo principal . Cada golpe certero contra la corrupción, si es de verdad, es a su vez un paso fuera del capitalismo.   

En primer lugar debemos acotar que en todo esto falta un elemento decisivo, sin el cual no entendemos  lo que pasa. Siendo la corrupción delito, se supone que lo más lógico es investigar profundamente, buscando como prioritario a los beneficiarios del crimen. Se malversa dinero del Estado, ¿pero quién resulta beneficiado? ¿sólo los directamente responsables? Difícil creerlo. En este combate de dimes y diretes no aparece por ningún lado la figura del corruptor, del promotor y primer interesado de la corrupción, el que emite sobornos, paga comisiones, amaña licitaciones y contratos, el que financia campañas y eventos, solicitado luego que se le pague con creces el favor dado. Tras todo esto se puede percibir el poder que ejerce el dinero, la firma del empresariado mafioso y especulador, de la burguesía que se beneficia como clase toda. ¿No son de la burguesía las empresas privadas que se constituyen prácticamente en el único brazo ejecutor de los proyectos públicos? ¿El dinero desviado no termina aportando intereses en los bancos de la burguesía? ¿No terminan muchos funcionarios públicos trabajando en el sector privado?  ¿No es, entonces, la burguesía  la principal beneficiada de la corrupción?

El develar esta unión carnal entre corruptos y burgueses nos lleva a la primera conclusión real. La corrupción es la herramienta, el instrumento por medio del cual la burguesía hace valer sus intereses, controlando, dirigiendo a la política. Con la corrupción la burguesía establece tranquilamente su dominación política,  torciendo a su conveniencia la toma de las decisiones finales sobre la vida social, sin aparecer como responsable de las consecuencias. Así la democracia se vuelve una farsa; no importa los cambios de personas o partidos, el poder del dinero se ejerce anónimamente, institucionalizado, y buscando maneras, como hemos visto, de justificarse. El interés burgués, el del lucro y la máxima ganancia dirige políticas publicas; se ejecuta lo que resulta rentable ejecutar y se deja al olvido las demandas del bien común. La sociedad  se torna una corporación mercantil más, y el Estado en la junta administradora de los intereses de la burguesía en ella.

Cuando Maduro llama a luchar contra la corrupción, esta señalando a una de las principales armas del enemigo, la que le da poder dentro del mismo Estado y abre camino a sus ataques, como la guerra económica y el sabotaje. No es un secreto que complicidades de todo tipo han estorbado la lucha del gobierno contra la especulación y el acaparamiento, golpes fuertes, junto al sabotaje en varios sectores de la vida nacional. Corrupción, guerra económica y sabotaje son las tres puñaladas con las que se busca matar a la evolución bolivariana, son la expresión concreta del capital en lucha contra el trabajo, tal debe ser nuestra segunda conclusión.

Sabiendo esto, se debe reconocer que, fuera de los necesarios golpes a dar en lo inmediato y del apoyo que debe darse en esta tarea al camarada presidente, sólo superando al capitalismo se logrará eliminar a la corrupción de raíz. Es totalmente ilusorio plantearse el fin de las practicas corruptas sin salir del capitalismo. No vale dejarse engañar por cuentos de “democracias avanzadas” con una “división de poderes funcional” y otras patrañas por el estilo. La corrupción de los funcionarios es una realidad universal en el capitalismo, sin importar lo avanzado que  este se encuentre en algunos países. Ciertamente no se puede comparar el caso venezolano con la forma en que la corrupción se encuentra institucionalizada en Estados Unidos, por ejemplo, donde ya cuesta distinguir al Estado de las grandes corporaciones dueñas del poder económico, y en torno a cuyos intereses se acometen la políticas de la gran potencia imperialista. Pero no por eso dejar de ser el mismo fenómeno esencial; la crisis financiera que se presencia desde 2007 a desnudado una serie de escandalosos casos, tanto en Europa como en Estados Unidos, que nos demuestran que en el capitalismo no hay posibilidad real de un manejo totalmente transparente del gobierno. Por demás la corrupción es parte esencial del capitalismo rentista venezolano. Ya que es por cuenta del Estado que entra la casi totalidad del ingreso nacional, la apropiación mafiosa del erario público es la principal forma de acumulación de capitales. Bajo el manto de la corrupción, de la complicidad del Estado con los intereses de la burguesía, se formaron las grandes fortunas de Venezuela. Las que hoy se mueven, abierta o encubiertamente, en contra de la revolución. La corrupción, debemos decir como tercera conclusión, es intrínseca al capitalismo, síntoma del dominio del capital sobre el trabajo; es también parte de las trabas que atan a nuestra patria al pasado, tara congénita del rentismo y el atraso colonial.

La última  conclusión que podemos sacar es que todo este flagelo tiene su base en la división, tajante, de nuestro pueblo como sociedad civil y las instituciones de gobierno como sociedad política. En el monopolio de la toma de decisiones por parte del funcionariado del Estado, colocado por sobre todo el cuerpo social, declarándose inmune a la lucha de las clases, cuando sabemos la facilidad con que se tuerce en favor de los poderosos, y lo difícil que ha sido, para el pueblo venezolano, crear las condiciones democráticas básicas para avanzar en la construcción de su futuro. Sólo la Comuna Puede superar dicho estado de cosas para  “Hacer público lo público”  cómo dijo una vez un camarada trabajador de la industria nacional, sistematizando nuestra meta; la conquista soberana del gobierno y la administración por las más amplias mayorías.


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