22 claves para entender y combatir la guerra económica.
Luis Salas Rodríguez.
16- El praneo y la guerra económica no son contra el Gobierno, son contra la población toda.
Conspirar a través de lo económico contra el Gobierno es un prerrequisito necesario para la burguesía nacional y transnacional en vista de profundizar su guerra estructural y mucho más prolongada contra la población trabajadora. Es decir, la guerra contra el Gobierno es una guerra derivada de la guerra originaria, la que involucra a los capitalistas contra los asalariados, en la medida en que la política económica del chavismo se ha basado en una distribución más equitativa del ingreso, al tiempo que ha excluido a la burguesía del control del Estado, aspecto este clave para su práctica histórica de acumulación de capitales en cuanto el capitalismo en Venezuela se desarrolló históricamente como un capitalismo de y desde el Estado. Por eso no es solo el Gobierno el responsable de enfrentarla y ganarla sino la población toda, incluso aquella que no comulga con el actual Gobierno, pero que igual se ve afectada. Ganar esta guerra significaría avanzar un poco más con vista a crear una economía más democratizada y menos sujeta al malandreo de los pranes (viejos y nuevos) que durante décadas han usufructuado la riqueza nacional y mundial.
Conspirar a través de lo económico contra el Gobierno es un prerrequisito necesario para la burguesía nacional y transnacional en vista de profundizar su guerra estructural y mucho más prolongada contra la población trabajadora. Es decir, la guerra contra el Gobierno es una guerra derivada de la guerra originaria, la que involucra a los capitalistas contra los asalariados, en la medida en que la política económica del chavismo se ha basado en una distribución más equitativa del ingreso, al tiempo que ha excluido a la burguesía del control del Estado, aspecto este clave para su práctica histórica de acumulación de capitales en cuanto el capitalismo en Venezuela se desarrolló históricamente como un capitalismo de y desde el Estado. Por eso no es solo el Gobierno el responsable de enfrentarla y ganarla sino la población toda, incluso aquella que no comulga con el actual Gobierno, pero que igual se ve afectada. Ganar esta guerra significaría avanzar un poco más con vista a crear una economía más democratizada y menos sujeta al malandreo de los pranes (viejos y nuevos) que durante décadas han usufructuado la riqueza nacional y mundial.

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