22 claves para entender y combatir la guerra económica.
Luis Salas Rodríguez.
11-Lo que comenzó siendo un proceso especulativo emprendido por las transnacionales, los importadores, la banca privada foránea y “local”, las casas de bolsa y los grandes comerciantes con el doble propósito político y mercantil de conspirar y apropiarse de la renta petrolera, ha terminado convirtiéndose en una corrida que involucra a buena parte de la población.
Recurriendo a los dos ingredientes básicos de todo proceso especulativo: la ambición y el miedo, los poderes económicos del capital transnacional han hecho todo lo posible por encubrir y facilitar su saqueo gran millonario corrompiendo a la población para ponerla a buscar dólares migajas o las vías más retorcidas de enriquecerse. No se trata a este respecto, siquiera, de que las personas sean buenas o malas, comprometidas o no, honestas o deshonestas. Precisamente, ese es el punto. la lógica de la guerra económica y el capitalismo de facto espolea a todos y todas por igual (más allá de los grados diversos de afectación) a competir por los bienes escaseados, lógica tanto más perversa en cuanto la persona es de hecho comprometida u honesta. Si no es este último el caso, se suma sin conflicto moral y busca aprovecharse de la situación. Pero si la persona no es indolente, tiene sentido ético, compromiso político o es solidaria, la guerra económica persigue primero rebajarla al nivel de predador o presa, la coloca ante la disyuntiva de ser especuladora o especulada, “viva” o “pendeja”. Es como lo que se narra en esas novelas adolescentes del tipo Los juegos del hambre, o pasa en esos programas de reality show donde la gente es puesta a pelearse a muerte por los bienes escaseados o la fama solo para uno. Como el Guasón de Nolan, los ingenieros de la guerra económica conciben la sociedad como una manada de potenciales salvajes que cuando las cosas se tuercen un poquito, se atacarán entre ellos. Es la teoría de la pelea de perros aplicada a la economía. El reverso perverso de la sociedad solidaria planteada por la tradición socialista y rescatada por el presidente Chávez.
Recurriendo a los dos ingredientes básicos de todo proceso especulativo: la ambición y el miedo, los poderes económicos del capital transnacional han hecho todo lo posible por encubrir y facilitar su saqueo gran millonario corrompiendo a la población para ponerla a buscar dólares migajas o las vías más retorcidas de enriquecerse. No se trata a este respecto, siquiera, de que las personas sean buenas o malas, comprometidas o no, honestas o deshonestas. Precisamente, ese es el punto. la lógica de la guerra económica y el capitalismo de facto espolea a todos y todas por igual (más allá de los grados diversos de afectación) a competir por los bienes escaseados, lógica tanto más perversa en cuanto la persona es de hecho comprometida u honesta. Si no es este último el caso, se suma sin conflicto moral y busca aprovecharse de la situación. Pero si la persona no es indolente, tiene sentido ético, compromiso político o es solidaria, la guerra económica persigue primero rebajarla al nivel de predador o presa, la coloca ante la disyuntiva de ser especuladora o especulada, “viva” o “pendeja”. Es como lo que se narra en esas novelas adolescentes del tipo Los juegos del hambre, o pasa en esos programas de reality show donde la gente es puesta a pelearse a muerte por los bienes escaseados o la fama solo para uno. Como el Guasón de Nolan, los ingenieros de la guerra económica conciben la sociedad como una manada de potenciales salvajes que cuando las cosas se tuercen un poquito, se atacarán entre ellos. Es la teoría de la pelea de perros aplicada a la economía. El reverso perverso de la sociedad solidaria planteada por la tradición socialista y rescatada por el presidente Chávez.
Citado de "22 claves para entender y combatir la guerra económica", Luis Salas Rodríguez, fundación editorial el perro y la rana, Caracas, 2015.

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