22 claves para entender y combatir la guerra económica.
Luis Salas Rodríguez.
4- El afirmar que la inflación se debe a un desbalance entre producción y consumo, siendo que este último sobrepasarla capacidad de la primera, es repetir una matriz tan falsa como peligrosa.
Si este fuese el caso, entonces en Venezuela hubiese hiperinflación desde los años cincuenta, porque desde mediados de aquella década tal desfase existe en mayor o menor grado. Pero además, aunque bien es cierto que tal brecha es propiciadora de la subida de los precios, no explica por qué suben, pues en última instancia lo que lo explica es que en situaciones como esas los vendedores aprovechan para aumentar sus márgenes de ganancias a costilla de los compradores. El que eso parezca normal es precisamente el mejor indicador del problema, en el sentido de la manera como se naturaliza la práctica capitalista. Lo que quiero decir es que en una situación de escasez
-real o ficticia, accidenta lo provocada– o donde la demanda de la población está muy por encima de la capacidad de satisfacerla, bien por la producción interna o bien por las importaciones, no supone de suyo que los precios aumenten.
Los precios aumentan no por la escasez en sí misma, sino por las relaciones en medio de las cuales se produce, que en el caso de las economías capitalistas están mediadas por el afán de lucro individual a través de la explotación del otro: el egoísmo, tal y como lo llamó bien temprano Adam Smith, o la “maximización de los beneficios”, tal y como lo dirían más tarde elegantemente los utilitaristas y neoclásicos. Ese egoísmo y el marco de competencia sobre el cual se da es lo que lo propicia y explica.
Citado de "22 claves para entender y combatir la guerra económica", Luis Salas Rodríguez, fundación editorial el perro y la rana, Caracas, 2015.

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