22 claves para entender y combatir la guerra económica.
Luis Salas Rodríguez.
2-Una de las primeras conclusiones que se puede sacar de lo anterior es que no tiene mucho sentido seguir hablando de “inflación y escasez” cuando de lo que estamos hablando es de especulación, usura y acaparamiento.
Pero la diferencia entre los términos no es solo nominal: es de sentido. Enel primer caso, pareciera como si tales cosas ocurriesen de manera accidental y no deseada, más allá de la voluntad de los comerciantes, quienes según las teorías dominantes se reducen a ser “tomadores de precios”, o en última instancia, reaccionan racionalmente ante las amenazas de la irresponsable intervención estatal. Pero en el segundo caso queda en evidencia el conflicto de poder involucrado en la dinámica de la formación de precios. No se trata de accidentes ni de desequilibrios, sino de prácticas deliberadas puestas en función de propósitos deliberados. Claro que cuando estas prácticas se producen, tienden a reproducirse más allá de sus responsables inmediatos y se generalizan. De tal suerte, el pequeño o mediano comerciante afectado por los precios impuestos por el proveedor oligopólico necesariamente sube los suyos, pues de lo contrario correrá el riesgo de sufrir pérdidas. Pero también pasa que pequeños comerciantes especulan incluso muy por encima de las grandes empresas, aprovechándose de sus vecinos y conocidos, tal y como somos testigos tanto en zonas rurales como populares, pero también en zonas urbanizadas. Este último es uno de los efectos más perversos de las prácticas especulativas y acaparadoras como estrategia de captación de ganancias extraordinarias, y a su vez, una de las razones por las cuales es tan difícil combatirlas.
Citado
de "22 claves para entender y combatir la guerra económica", Luis Salas
Rodríguez, fundación editorial el perro y la rana, Caracas, 2015.

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